La Ayahuasca en México no está legislada. No esta prohibida. Y tampoco está permitida. Y la forma en la que cada uno de nosotros se relacione con la Ayahuasca puede ser una ayuda o un estorbo para que el observador externo, llámese sociedad o gobierno, apruebe positivamente su uso llegado el momento.

Hay mucha Ayahuasca en México. El movimiento no es pequeño. Ya quedaron atrás los días en los que quienes queríamos tomar ayahuasca debíamos esperar durante meses a que algún chamán extranjero se acompañara con la medicina e hiciera ceremonias aquí hasta que se la terminaba.

Hay mucha Ayahuasca en México. Mucha gente la ha tomado. Y mucha gente la quiere tomar. Hay gente muy preparada y consciente ofreciéndola en ceremonias. Hay gente sin preparación ni responsabilidad ofreciéndola en ceremonias. Y hasta hay quienes la venden para su uso en casa; algunos con intenciones nobles y otros con intenciones denostables.

En México estamos corriendo el riesgo de convertir las ceremonias con la Madre Ayahuasca en “una borrachera de colores para hablar del amor, pero sin curarse”.

Es doloroso decirlo, pero creemos que es verdad. Muchas personas toman la ayahuasca pero no han logrado recuperar su salud. Toman ayahuasca pero no tienen relaciones armoniosas. Toman ayahuasca pero no trabajan en lo que aman. Toman ayahuasca pero su mente no está en paz. Toman ayahuasca y tienen experiencias maravillosas, pero siguen viviendo como antes de haberla tomado. Toman ayahuasca pero su corazón no está lleno de amor y de medicina. Hay numerosas y honrosas excepciones, claro. Pero es una triste descripción que puede aplicarse a principiantes y veteranos.


Comentamos en la plática previa a la ceremonia que el mundo tiene una parte visible y una parte invisible. Una realidad ordinaria y una realidad extraordinaria. Nuestro mundo externo y el mundo interno. El mundo natural y el mundo mágico. La vida cotidiana, consensuada, y ésa otra vida que nos acompaña y de la que a veces somos conscientes a través de los sueños, de intuiciones, de encuentros fortuitos, etc.

Algunos podrían decir que se trata de la misma realidad. Que en su primer aspecto es lo que hemos acordado enfocar o conocer de una situación y en el segundo aspecto son las partes desconocidas, ignoradas, o la manifestación “potencial” de la existencia.

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