UN CUADRO COMÚN.

Hay algo que es muy común ver entre las personas que toman la Ayahuasca varias veces (cuando la toman de una manera seria). Supongamos que vienen para solucionar un problema acuciante en el momento presente: tristeza, depresión, un duelo, búsqueda de su vocación en la vida, etc. Van a una ceremonia con ayahuasca y ¡vualá! Todo de pronto parece tener sentido. Sacan su tristeza, tocan las regiones del alma que hasta ahora sólo habían sido conceptos en su vida, desatan el nudo que había en su pecho, y de pronto se sienten bien. Algunos llegan a decir que ha sido como tomar un año de terapia en una sola sesión (la verdad es que tienen mucho qué ver la madurez de la persona y el punto al que haya llevado su proceso previamente). Así que se siente de maravilla. Y asiste dos veces, y se siente de maravilla. Y asiste cuatro veces y se siente más de maravilla. De pronto, quizás por la 5ta o 6ta ceremonia, ya no se siente tan de maravilla. Las ceremonias no son tan gratas y los días posteriores a las mismas dejan de ser tan luminosos como al principio. Algunos se enfrentan con valentía a los momentos desagradables y aprenden cosas nuevas. Otros disminuyen la frecuencia de sus asistencias para mantenerlo en un nivel cómodo. Y aún otros deciden dejar de asistir. Piensan que hay algo que no está del todo bien, y que talvez asistir a tomar ayahuasca es algo bueno para unas pocas veces pero se vuelve peligroso si se hace a menudo. ¿Qué pasa aquí?

 

La Ayahuasca en México no está legislada. No esta prohibida. Y tampoco está permitida. Y la forma en la que cada uno de nosotros se relacione con la Ayahuasca puede ser una ayuda o un estorbo para que el observador externo, llámese sociedad o gobierno, apruebe positivamente su uso llegado el momento.

Hay mucha Ayahuasca en México. El movimiento no es pequeño. Ya quedaron atrás los días en los que quienes queríamos tomar ayahuasca debíamos esperar durante meses a que algún chamán extranjero se acompañara con la medicina e hiciera ceremonias aquí hasta que se la terminaba.

Hay mucha Ayahuasca en México. Mucha gente la ha tomado. Y mucha gente la quiere tomar. Hay gente muy preparada y consciente ofreciéndola en ceremonias. Hay gente sin preparación ni responsabilidad ofreciéndola en ceremonias. Y hasta hay quienes la venden para su uso en casa; algunos con intenciones nobles y otros con intenciones denostables.

En México estamos corriendo el riesgo de convertir las ceremonias con la Madre Ayahuasca en “una borrachera de colores para hablar del amor, pero sin curarse”.

Es doloroso decirlo, pero creemos que es verdad. Muchas personas toman la ayahuasca pero no han logrado recuperar su salud. Toman ayahuasca pero no tienen relaciones armoniosas. Toman ayahuasca pero no trabajan en lo que aman. Toman ayahuasca pero su mente no está en paz. Toman ayahuasca y tienen experiencias maravillosas, pero siguen viviendo como antes de haberla tomado. Toman ayahuasca pero su corazón no está lleno de amor y de medicina. Hay numerosas y honrosas excepciones, claro. Pero es una triste descripción que puede aplicarse a principiantes y veteranos.

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