La Medicina se ayuda del estado alterado de conciencia.

Pero el estado alterado de conciencia no es la Medicina.

Tomar ayahuasca no implica necesariamente contactar con la Medicina.

El contacto con la Medicina implica mucho más, y depende del receptor, no de la Ayahuasca. Podemos darnos cuenta de que hemos contactado con la Medicina cuando nuestra vida se transforma. Ahí está la verdadera prueba. Y, por cierto, nos damos cuenta de que nuestra vida se ha transformado cuando otros lo notan, no cuando nosotros lo imaginamos. 

Mucha gente busca “una experiencia”. Es bueno saber que no por el hecho de tomar una planta sagrada estamos teniendo una ceremonia sagrada.

Tendemos a observar lo que hay afuera, para ver si lo que entra en nosotros es bueno o malo, sagrado o profano. Olvidamos que lo más importante es lo que sale de nosotros, o este espacio interior al que entra lo de afuera.

Podemos cuidar las dos cosas: lo que entra y lo que sale. Lo que tomamos y la forma en la que lo tomamos. La semilla y el terreno en el que es sembrada.


Algunos difusores de la ayahuasca dicen que todas las experiencias son sagradas y que todo mundo es su propio maestro y su propio chamán. Nuestra opinión es que lo Sagrado vive dentro de todos y que todos deben ser respetados y amados. Pero si quieres un maestro de verdad, el aspirante tendrá que aprender. No puedes enviar a un niño a la escuela con los lápices, los cuadernos, los colores, el pizarrón y los libros, y decirle que él es su propio maestro y dejarlo ahí. Con la ayahuasca es igual, si no tenemos conocimiento y vivencia directa no podemos ser nuestros propios maestros, a menos que lo que estemos haciendo sea jugar.

Hay cosas que algunos difusores no saben. Son buenas personas, dicen cosas bellas y propagan sueños bellos en el mundo. Eso hace mucha falta en un mundo con noticias de agresión y tanta gente tomándose tan en serio la vida. Los sueños dulces son cosas bien recibidas en el mundo. Pero no todo en la vida son sueños dulces. Tú lo sabes. Tu corazón sabe que hay cosas profundas que sólo pueden tocarse a través de la profundidad, no a través de repetirse mentalmente que todo es superficial. Tú decides qué es lo que quieres conocer y hasta dónde quieres profundizar y/o elevarte. La profundidad de lo que quieres determina el medio a través del cual buscas encontrarlo. Es así con todo, y es así con la ayahuasca.

¿Qué haces cuando bebes la Ayahuasca? ¿Qué haces cuando fumas lo que fumas, o comes lo que comes? ¿Cuándo dices, haces o piensas aquello que acostumbras? ¿Estoy evadiéndome o estoy conectándome? Han dicho, y muy bien, que la ayahuasca es una puerta para entrar, no una puerta para salir. Recurramos para entrar en nuestro corazón, nuestra mente y nuestro cuerpo. No para huir de ellos. Así podemos empezar a relacionarnos mejor con Ella y con nosotros mismos. Así nos descubriremos, cambiaremos lo que hay que cambiar y compartiremos cosas mejores con nuestros semejantes.

Las plantas sagradas producen un efecto de apertura en la conciencia humana. Efecto a veces maravilloso, a veces aterrador, pero siempre de apertura. Abren nuestra conciencia. Y es muy importante lo que hacemos cuando la Medicina nos abre. En muchos casos, el proceso se abre y se vuelve a cerrar sin que se haya hecho nada más que disfrutar de los efectos sensoriales de la planta sagrada. Lo puedes notar si la persona disfruta los colores y habla del amor pero sigue sintiéndose mal, o sigue teniendo su vida estancada.

Por lo que el siguiente punto al que quiero llegar es éste: no es la cantidad de veces que tomemos ayahuasca la que determinará lo cerca o lejos que estemos de contactar verdaderamente con Ella. Es la disposición que tengamos de tocar los aspectos dolorosos que hay en nuestra vida (sabemos que los tenemos, aunque la espiritualidad new age nos diga que no existen) para solucionarlos, la preparación previa que respetuosamente hacemos para recibir a la planta y la inflexible decisión de cambiar nuestra vida, lo que nos pondrá en contacto con la verdadera medicina de la planta al haber nosotros mostrado también lo verdadero y más noble de nosotros. 

Las plantas sagradas cambian la percepción y además nos ofrecen la posibilidad de sanarnos. Tomemos en cuenta que son dos cosas diferentes. Podemos ver nuestra conciencia alterada durante un tiempo sin que por ello se haya llevado a cabo un cambio sanador en nuestro interior. Pero la apertura de la conciencia puede llevarnos a la curación y a un cambio trascendental en la vida si nuestra decisión de cambiar es fuerte, hacemos una buena preparación, participamos en una ceremonia bien llevada y damos el seguimiento debido a las enseñanzas que se nos revelan.

En términos neo-toltecas podemos decir que las plantas sagradas aflojan el punto de encaje de la posición en la que está habitualmente. La posibilidad de que se mueva a un lugar verdaderamente deseable y se quede ahí (en la salud, la alegría, la paz, el amor, la abundancia) dependerá de la pureza y la fuerza de la persona que la usa.

Sabrás que la Medicina ha llegado verdaderamente cuando la persona se transforma. Cuando ha sanado o liberado el dolor que cargaba en su interior. Cuando se ha conocido profundamente y ha realizado un compromiso por respetarse fielmente. Ahí, la ceremonia ha tenido la sutileza de la apertura de conciencia y la fuerte consistencia de la curación y el cambio. Podrás notar que se ha transformado, y que su ceremonia ha tenido un contacto con la verdadera Medicina.

 

                                                      Guillermo Ruiz Colmenero

 

UN CUADRO COMÚN.

Hay algo que es muy común ver entre las personas que toman la Ayahuasca varias veces (cuando la toman de una manera seria). Supongamos que vienen para solucionar un problema acuciante en el momento presente: tristeza, depresión, un duelo, búsqueda de su vocación en la vida, etc. Van a una ceremonia con ayahuasca y ¡vualá! Todo de pronto parece tener sentido. Sacan su tristeza, tocan las regiones del alma que hasta ahora sólo habían sido conceptos en su vida, desatan el nudo que había en su pecho, y de pronto se sienten bien. Algunos llegan a decir que ha sido como tomar un año de terapia en una sola sesión (la verdad es que tienen mucho qué ver la madurez de la persona y el punto al que haya llevado su proceso previamente). Así que se siente de maravilla. Y asiste dos veces, y se siente de maravilla. Y asiste cuatro veces y se siente más de maravilla. De pronto, quizás por la 5ta o 6ta ceremonia, ya no se siente tan de maravilla. Las ceremonias no son tan gratas y los días posteriores a las mismas dejan de ser tan luminosos como al principio. Algunos se enfrentan con valentía a los momentos desagradables y aprenden cosas nuevas. Otros disminuyen la frecuencia de sus asistencias para mantenerlo en un nivel cómodo. Y aún otros deciden dejar de asistir. Piensan que hay algo que no está del todo bien, y que talvez asistir a tomar ayahuasca es algo bueno para unas pocas veces pero se vuelve peligroso si se hace a menudo. ¿Qué pasa aquí?

 

La Ayahuasca en México no está legislada. No esta prohibida. Y tampoco está permitida. Y la forma en la que cada uno de nosotros se relacione con la Ayahuasca puede ser una ayuda o un estorbo para que el observador externo, llámese sociedad o gobierno, apruebe positivamente su uso llegado el momento.

Hay mucha Ayahuasca en México. El movimiento no es pequeño. Ya quedaron atrás los días en los que quienes queríamos tomar ayahuasca debíamos esperar durante meses a que algún chamán extranjero se acompañara con la medicina e hiciera ceremonias aquí hasta que se la terminaba.

Hay mucha Ayahuasca en México. Mucha gente la ha tomado. Y mucha gente la quiere tomar. Hay gente muy preparada y consciente ofreciéndola en ceremonias. Hay gente sin preparación ni responsabilidad ofreciéndola en ceremonias. Y hasta hay quienes la venden para su uso en casa; algunos con intenciones nobles y otros con intenciones denostables.

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